Nos hicimos eco de una práctica que se estaba volviendo moda en los blogs: copiar contenidos ajenos sin permiso. Qué hacer si te copian, y por qué el contenido original merece defenderse.
En 2012 el enemigo era un bloguero con cara dura. En 2026 los modelos de IA se entrenan con todo lo publicado, y la pregunta ya no es «¿me han copiado?» sino «¿quién puede aprender de lo mío y a cambio de qué».
Mi postura, catorce años después: en este archivo los rastreadores de IA entran invitados — está en el robots.txt. Prefiero que las máquinas me citen a que me ignoren. Pero que sea una decisión, no un descuido.