Recuperamos la mesa sobre periodismo 2.0 de nuestro evento de Valencia: cómo las redes estaban cambiando quién cuenta las noticias y cómo. Reconocíamos haber perdido el ritmo semanal — la vida real, que también existía.
«Cualquiera puede informar» era la gran novedad de 2012. Se cumplió, y luego se complicó: ahora también informan las máquinas, y redactan más rápido que cualquier redacción.
El periodismo que sobrevive es justo el que la IA no puede hacer: estar donde pasa algo, preguntar a quien no quiere contestar y firmar con la cara. Lo demás —resumir, titular, maquetar— ya es de las máquinas, y lo hacen bien.