Cada diez programas, la comunidad tomaba el micrófono. Segunda jornada de puertas abiertas: hora y media de oyentes contando sus proyectos en directo.
De todos los formatos que probamos, este es el que mejor ha envejecido: gente normal contando lo suyo. Ninguna IA lo replica, porque su valor era precisamente que nadie lo guionizaba.
Si lo hiciera hoy, la IA estaría en la trastienda —invitaciones, escaleta, clips de cada participante para que se lo lleven a sus redes— y el directo seguiría siendo sagrado. La tecnología al servicio del momento, no al revés.