Respondimos dudas de los oyentes sobre dos clásicos —comprar fans y monetizar un blog— y arrancamos la primera parte del monográfico de desarrollo web.
Ya en 2012 avisábamos: los fans comprados no compran. Hoy el problema ha escalado — bots con IA que parecen personas, engagement sintético, audiencias enteras de mentira. El humo se ha industrializado.
Y por eso la respuesta de entonces vale más que nunca: cien personas que te leen de verdad valen más que diez mil fantasmas. La monetización llegó por donde no la esperábamos: no por el banner, sino por la confianza.